MundoKillo
105 de Julio 2008
 
DeFT: LiViNG A LIe... Say Goodbye. Check My Diary
Hay un total de 27 mensajes distribuidos en 6 páginas.
Mi diario
03 de Diciembre, 2007
Estado de ánimo Enamorado

Agradecimientos a Ivonne y amigos, por las votaciones.
Mi diario
21 de Noviembre, 2007
Estado de ánimo Enamorado


Echo de menos a la gente. Incluso a ese grupo de pseduopoetas que firmándose y adulando recíprocamente nos divertían en cada comentario. Echo de menos, las palabras de esas personas que sí valían la pena, y que por increíble que parezca, conocí por este sitio.

Echo de menos, la sensación, la emoción, y a ella.


Sí, te echo de menos a ti.
Mi diario
29 de Diciembre, 2006
Estado de ánimo Enamorado


El amor es...





-No puedo imaginar mi vida sin ti.
-Ahh...qué feliz me hace oír esto.
-A mí poder decirlo, cariño.
-Es genial...
-Si lo es, espero que...
-...no termine
-...no termine – al unísono.
-Para ser sinceros ambos sabemos que lo hará.
-Sí, pero no pienses en eso ahora.
-No lo hago, intento no hacerlo.
-Ays, estamos bien, todo saldrá bien, nos tenemos...
-Es algo abstracto, eso de tenerse. No me compares con un cromo...
-De ser un cromo te tendría en la estantería de la fama.
-Pero no lo soy.
-Por eso no te tengo en ningún salón.
-¿No? Vaya...
-Me alegro de que no seas un cromo.
-Yo también, "ja ja".
-Me alegro de que estés vivo y tengas...
-¿Tenga...?
-...Vida.
-Tampoco es muy cierto esto de que tenga vida. Me la han alquilado y aún no sé cuándo tengo que devolverla.
-Esperemos que nunca, o que sea muy tarde.
-Sí, esperémoslo.
-Y que no tengas que rebobinarla al devolverla.
-¿Uh...?
-Me gustaría mantener en pause el momento final donde nos abrazamos.
-...(suspiro)
-¿Crees que soy demasiado cursi?
-No, claro que no. Me gusta eso que dices. Es original y me hace poner idiota.
-Eso es bueno, ¿verdad?
-Ahá.
-Es que hay otro motivo por el que me alegro de que no seas un cromo.
-Dímelo.
-Pues... es... porque tú y sólo tú tienes la llave que...
-¿...Abre el cofre del tesoro?
-¡No seas burro!
-No te enfades tontita -dice en voz burlona.
-Sólo tú tienes la llave que abre mi corazón -suelta a toda prisa en tono nervioso.
-As you do...
-¿Qué? No me hables siempre en inglés.
-Que tu también tienes la mía...
-Lo sé, lo sé...
-Hey, no vayas tanto de creída. A ver si alguien cambia la cerradura.
-No creo que vayas a ser tan inconsciente.
-¿Por...?
-Porque luego no podrías entrar dentro, claro está.
-Mmm, estoy seguro de que dejarías una copia debajo la alfombra.
-Posiblemente... Pero tu tampoco te lo creas tanto. No te vayas a quedar fuera.
-Mala...
-¿Yo?
-Sí... ¡malvada!
-Nooo...
-¡Maligna...!
-¡Halaaaa!
-¡Borde!
-¡Hey!
-Mi borde... -dice en un tono muy suave, aterciopelado.
-No quiero ser quisquillosa pero, si a ti no te pertenece ni el tiempo y al no ser un cromo no eres de mi propiedad, dudo mucho que yo si pueda serlo.
-Ehm... Bueno, hay que ser flexible en ésta vida.
-¿No lo soy bastante?
-Pues, ¿debo pensar mal?
-¡No!
-Ok, ok... Pues no, ahora no lo estás siendo mucho.
-¿Ah no?
-Nop
-Vaya, pues tendré que ponerme las mallas...
-Shhh... no digas eso.
-¿Cómo que no? Digo lo que me plazca.
-No me hagas poner malo, ahora no...
-Boh, ¡hombres!Hoy sí, mañana también, pero al rato no. No hay quién os entienda, y luego decís de nosotras...
-Será que yo soy más propenso que tú a...
-Ya me callo si quieres, tú te lo pierdes...
-Entiéndeme. Prefiero decir no aunque luego me arrepienta a que luego me dejes...
-¡Lo sabía! Siempre con lo mismo.
-... a medias.
-¿Y si no te dejo...?
-Siempre lo haces.
-Cierto -"ja ja". ¿Qué mala soy eh?
-No lo sabes tú bien...
-Todo tendrá su recompensa. Algun día.
-Algun día...
-Además, empezaste tú con la llave del cofre y todo eso.
-Sí, es que no puedo evitarlo, ya lo sabes.
-Lo sé, lo sé. Una que es irresistible.
-Ya será menos.
-Lo sé, lo sé, una que es un cardo.
-Ya será más...
-Lo sé, lo sé, una que...
-Una que me tiene loquito.
-La has salvado, por esta vez.
-Por esta vez...
-Oye
-¿Si?
-¿Habría algo que te diera más miedo que quedarte fuera?
-¿Ahora mismo?
-Sí.
-Pues, supongo que no...
-Ok. ¿Y en algún otro momento del día?
-Vaya preguntitas. Supongo que sí tengo miedo a algo que es bastante paradójico...
-... (silencio)
-Es algo así como rechazar lo que lleva buscando la espécie humana durante siglos, milenios, millones de años...
-Cuéntame... ese... gran secreto.
-A ver, no es un secreto, pero, es algo racional.
-Hala, ¿pero tu piensas?
-Boh, pues ya no te lo digo.
-Jo, va, suéltalo.
-A ver, los humanos en teoría buscamos 5 cosas primordiales de las cuales no hemos encontrado respuesta aún.
-¿5? qué poco... - dice en tono irónico.
-Una sería el conocimiento, del universo, del cosmos, de si Dios existe realmente... y de muchas otras tantas cosas.
-Sí, como si los hombres sabéis...
-¿Sabemos?
-Bah, mejor me callo.
-¿Si sabemos interrumpir como las mujeres?
-Capullo.
-La segunda sería la riqueza, ¿Quién no quiere ser rico? Pues habrá muy poca gente. La gran mayoría ignorante mataría por dinero, por mucho dinero, todo hay que decirlo.
-Sí, es una pena... Si me dijeran, "mata a tu amante". ¿Lo haría? No lo sé. Supongo que me lo pensaría mucho... y al final... llegaría a la conclusión de que para qué querría ser inmensamente rica si no lo podría compartir con la persona que quiero.
-Seguramente tendrías más personas con quienes compartirlo.
-Seguramente, o no. Quién sabe...
-De no tenerlas, seguro que las conocerías, encontrarías, o serían ellas las que te encontrarían a ti.
-Qué superficial... Va, ya callo, lo siento.
-Nada... Pues, la riqueza también tiene un doble hilo. Como todo, queremos lo que no podemos tener. Tener en abundancia hace aborrecer...
-Mmm... tú me quieres y me puedes tener.
-Claro que sí, pero no le busques a lo que digo, son teorías.
-Vale, pero, si te digo que no me puedes tener, me vas a desear más? Estaría bien, ¿eh? Te falta energía.
-Ña ña ña... mira quién habla. Doña Cefaleas.
-Ja ja ja...
-Bueno, si tenemos mucho dinero pues...
-...¡pues compramos muchos regalos a nuestra pareja!
-Ahhh! -grita. ¡Ya vale ostias!
-No hace falta que grites, jodeeeeer.
-¿Yo? Si no grito, sólo expandí mis pulmoncitos...
-Ya ya... Bueno, cuenta Roquefeler.
-Si tienes mucha pasta terminas por agobiarte. Imagino que al principio debe molar, claro que sí, pero, ¿hasta cuándo? Y eso de que te cambie tanto el carácter... No me gustaría pasar de alguien humilde a un puto rico que se preocupa más por si su deportivo tiene una rallada que por la persona que ha atropellado.
-No hace falta que rechaces el dinero, me lo das a mí, y ya me encargaré yo...
-¡Ja! No way.
-¿No guei? ¿Ahora hablas sudamericano?
-Sip, algo así. Yo sé que me cansaría tener dinero, me basta con imaginar que lo tengo, de verdad. De pequeño ya lo hacía. Daba una vuelta y, pensaba que iba al cine, me sentía igual de bien y me quedaba con el dinero en el bolsillo.
-Jum... Con razón... eres de dónde eres.
-¡Bah! Tópicos sin sentido. Gentilicios mal repartidos. Además, los que más pasta tienen son los más tacaños. Yo lo hacía para, no sé, demostrarme...
-Cariño, si es genial. Que ya de pequeño no sintieras esa necesidad material.
-Si, no lo hacía para ahorrar, sinó para desarrollar esas "cualidades".
-¿Por que enfatizas?
-Es que, me da que en la sociedad actual no son consideradas unas cualidades.
-Pues no, más bien es un comportamiento excéntrico. Y no les puedes decir a ellos que lo son. Porque entonces aún te lo dirían más a ti.
-La pasta me haría feliz un rato, mientras pueda comer, vestir, hacer una vida normal. Tengo suerte de tener hobbies económicos.
-Sí... sobretodo el que tú y yo sabemos.
-ah... ¿leer?
-No.
-uhm...¿escribir?
-Nop...
-er...¿comer?
-Según qué cosa.
-Ja! Luego dice de mí, ella, la mujer de hielo.
-Es que me derrito como los polos en verano.
-Me encantaría.
-¿Hacerlo?
-Sí
-¿El qué?
-En verano.
-Estamos en invierno.
-Ya lo sé. Digo que me gustaría ver tu ano.
-¿A qué viene eso?
-Nada, tonterías...
-¡Ah! Vale...
-Por fin.
-Si pues, qué cosas... Ver-ano.
-Usando un poco la lógica aplastante. ¿No sería que con el calor la gente, que por aquel entonces iba sin bragas ni nada, al llevar menos ropa de lo normal se le veía el culo?
-Será.
-Oye, pero podría ser, ¿no?
-Sí, pero vaya ideas que tienes.
-No, joder. Es como decir, estoy normal. Nor-mal. No-mal. No estoy mal.
-Esa es más coherente.
-Y la otra, también.
-Bueno, hasta que alguien no me cuente el origen o lo busque en un diccionario etimológico te la daré por buena.
-Thank you.
-De nada.
-Riqueza.
-Felicidad.
-No, ya llegaremos a eso. La riqueza no llena más que un vacío temporal. Mira si no esa gente que cada X tiempo va comprándose cosas, cada vez más caras y grandes hasta que no encuentran nada y dicen ser infelices. Cuando tenían algo pequeño lo eran, porque se conformaban con menos.
-Si quieres ser rico reduce tu ambición.
-Correcto. El dinero no hace más que estimular tu instinto de posesión.
-Posesión infernal... uh....
-Así que, me oirás quejarme muchas veces de que no tengo pasta, muchas, pero me conformaré. Haré otra cosa, o razonaré de por qué me quejo. Pensaré en esos niños que no tienen nada y... luego me sentiré mal por tener tanto dinero. Todo es tan relativo.
-Es una pena que la gente no piense así. A mí ahora tampoco me importa el dinero. De hecho creo que nunca me ha importado mucho. Lo suficiente, como todo supongo. Pero no soy una típica compradora compulsiva. Me gusta comprara mi aire, a mi moda y a según qué precios.
-Por eso me gustas.
-Lo sé, lo sé. -dice con voz interesante.
-La tercera.
-Oh, sí, a ver, ¿cuál es la tercera?
-La tercera cosa que desearía el hombre, ya no digo la mujer, porque no tiene ese deseo tan innato de poseer, aunque claro, siempre hay excepciones.
-Espero que no lo dirás por mí.
-No, claro que no.
-Sigue.
-Es el amor.
-¿Temes el amor?
-No lo temo, porque no creo en él.
-Eres un...
-¿uh?
-...a
-¿a...?
-No sé, quería decir uno que no cree en el amor. Así como existe A-teo. Niega a Dios. Para negar el amor, no sé cómo decirlo.
-Pues, será que se niega el mismo. A-mor. O que no tiene negación. Quién sabe.
-Ufff, hay gente que se moriría si esto sucediera.
-Hay miles de personas que mueren... cada día... por desnutrición.
-Desnutrición, vaya eufemismo. Para morirse sin tener nada que llevarse a la boca, nada excepto piedras y arena. -dice indignada.
-No... no... va. Estaba bien ahora, muy bien hablando contigo. No nos pongamos así que luego...
-Lo sé, pero joder, es que, puta mierda de gente.
-Sí, dirían que nosotros solamente hablamos, que no hacemos nada para ayudar.
-Bueno, yo sí ayudé cuando fui con esa ONG.
-Yap, entonces lo dirían de mí.
-Aunque creas que es peor pensar y no actuar que no pensar y no actuar, el hecho de pensar ya demuestra que tienes sentimiento.
-Pero el mal sólo desaparece cuando los hombres buenos actúan. No basta con ser bueno.
-Falta actuar así, aún eres joven. Estoy segura de que...
-Algún día.
-Algún día – al unísono – lo harás.
-Eso espero.
-Hablabas del amor.
-Si bueno, algo relacionado con el amor. Más bien con el amor conyugal. El que te hace sentir esa pasión... Supongo que yo temo...
-¿Enamorarte? ¿Sufrir?
-No, no eso.
-Más bien sería...
Pip pip.
-¡Oh, mierda!
-¿Qué pasa?
-Nada, la batería otra vez.
-Joder.
-Tengo que col...




Lo que el chico no pudo decir por culpa de la bateria, de ion litio de 800mAh, fue que lo que él temía era encontrar a la mujer de su vida. Porque, de ese modo, y más importante que la ingente cantidad de dinero, la saturación por amor le convertiría en un ser permanentemente infeliz. El haber encontrado ese alguien perfecto, el estar lleno de felicidad le impediría tener más sueños, más ilusiones, esperanzas. El exceso de felicidad le quitaría la vida. Porque lo que nos mantiene vivos y deseosos es encontrar, es salir a buscar, es esperar... es desear que... es vivir una lotería constante, donde el mejor premio es poder seguir buscando.
Mi diario
29 de Octubre, 2006
Estado de ánimo Enamorado
Omg, creo que hasta hace apenas unos minutos la página estaba caída. En unos pocos volverá a caer por todas las peticiones que llegan al servidor. Y es que, ¿qué puede hacer la gente un domingo? Nada más que firmarse.
Sería interesante observar el comportamiento de esos seres sin su ración diaria... Firmarían en las paredes..? (:




"Eric en el aula"



Hola, vuelvo a ser yo, Eric...

Les quería comentar algo qué pensé ayer en la cama. Como cada noche me acosté más tarde que de costumbre, eso si lo comparamos con las otras personas. Como: "amigos", conocidos y tal...
Pienso que la noche te concede una tregua, es la amiga de los amantes, poco a poco se mete en tu vida y sin darte cuenta os acostáis a la vez... (cuando amanece).
También pienso que cada latido que sientes es un segundo menos de vida, que es una batalla en la que nadie gana. Si late sigues vivo, pero cada vez que lo haces te queda menos tiempo...
Y, ¿saben cuántos latidos hace un corazón por minuto? Pues en estado normal entre 80 y 100. Eso son muchos latidos, ¿verdad? Muchos segundos... mucho tiempo contando que cada vez nos queda menos. Pues ayer en la cama pensé en mi corazón y en cómo la situación más insignificante acorta esa distancia, entre el desgaste de tu órganos y la esperanza de vida.

Asustarse, oír un ruido, levantarse o ir a correr. Ir a comer, beber, caminar, sentarse, soñar, respirar, dormir, gritar, hacer el amor... Y de amor quiero hablarles... Cómo un corazón puede ir tan rápido estando uno quieto? Quién le hace mover? Quién nos desea tanto mal...
El enamoramiento te quita la vida, poetica y literalmente... Un enamorado hace las 120 pm, en algunos casos llegamos a las 140pm, y eso es querer? Vernos muertos antes de tiempo es lo que quieren..?

¿Por qué nos preocupamos? ¿Por qué nos sube la adrenalina cuando tenemos que hablar en público? Esa sustancia, ¿no servía para mejorar nuestro sistema nervioso y muscular? Para huir de un depredador o desempeñar una fuerza mayor a la normal... entonces, para qué el amor? Tenemos que derretir a nuestro amante con la mirada? Destruir el auricular del teléfono con nuestra mano? Provocar un terremoto con los latidos de nuestro corazón..? Pues será...

Estoy enamorado y tengo poderes... Eso dije en clase el otro día...
-enamorado de quién – me preguntaban-.
Yo decía que no era importante eso, si no el hecho de que era especial.
-Cuenta cuenta, qué clase de poderes – dijo una voz en el fondo-.
Pues agarraros que allá voy... Es empezar a pensar y mi corazón se acelera... -ohhh – se oyó de fondo. -¿sin moverte? - añadió uno-.
Sí, sin moverme apenas, estando quieto. queréis comprobarlo? - Sí!!! - la clase al unísono.
-Cuéntanos, qué más puedes hacer, qué más....
Bueno, aparte de acelerar el corazón también respiro más deprisa... -Baahhh, eso también sé hacerlo yo! Es fácil fingir – dijo el listo de la clase-.
Ok bien, entonces hazlo – le reté-. Si crees que es tan fácil hazlo, aquí delante de todos... y como bien imaginaba se echó atrás. -No me apetece ahora, acabo de comer- respondió-. Me gustaba ser el único con super poderes... así que continué mi demostración impresionando al personal.

Como decía, se me acelera el corazón y la respiración, pero sin provocarlo, es algo natural en mí. Es cuando me transformo... - ¿Como un super sayan?- soltó el freak-.
-No exactamente pero sí, ambos tenemos distintos métodos de sacar nuestro potencial.

Tenía toda la clase con la boca abierta y eso no había hecho nada más que empezar... Además – añadí- me empiezan a sudar las manos!
Se hizo un silencio muy largo que fue roto por – No me lo creo! Sudar sin moverte ni cansarte? Eso es magia, es algo de tu mente, tienes poderes-. Eres un monstruo!
Pero qué dices, -repliqué-. Qué voy a ser un monstruo, ni mutante ni mago. Soy un superhéroe. Acaso ves a superman como un monstruo? Él salva el mundo.
-Y los tuyos para qué sirven- añadió el tío de antes que me decía saber respirar como yo-.
No sabía qué responderle, me había pillado. Para qué servían esas cosas que me pasaban? No lo sabía, pero aunque raro me sentía bien. Me sentía especial y eso era lo importante...

Qué importaba si yo no podía parar un tren o volar con una capa roja y con los calzoncillos por fuera (qué hortera!). Yo con mis poderes de niño super héroe había sorprendido a toda mi clase. Y aún quedaba más, pero me lo reservaba para el final.

-Esos super poderes los he visto en otra parte – dijo la chica lista-. Ella era hija de un famoso escritor o actor, no lo recuerdo bien. Tenía mucho éxito pero a mí nunca me ha interesando este mundo tan bohemio... lo dejo para esa gente, para los que se sienten bien con él. A su hija no parecía importarle la fama de su padre, se comportaba como una más, pero se notaba que estando mucho tiempo sola había adquirido cultura a base de leer y hablar con gente lista, supongo.

-Y dónde se supone que has visto esto? Si puede saberse... – pregunté con una voz firme pero sin parecer muy agresivo-.
-Pues está claro, -dijo- en la televisión. (Vaya, tan lista que la creía... y me suelta esa vulgaridad). -Y no te han enseñado que lo que pasa en la televisión no es de verdad? -pregunté con un poco de rintintin-.
-Eso dicen los mayores, acaso te los crees? Haces todo lo que te dicen, eres como un perrito? Eric perrito ven aquí con mamá... dale un besito...
(Ese comentario ponía en peligro todo mi plan. No negaré que me disgustó y agradó por igual, me había dejado mal, cierto, pero también sabía mi nombre y tenía sentido del humor).
-No claro que no, quién te crees que soy? Pienso por mi mismo, no como otros.

La gente se había puesto detrás de nosotros. Era como una pelea, nosotros eramos los líderes. Nos estábamos retando a ver quién tenía más maestría. Mi grupo era menor que el suyo. Sería porque cuando contaba la historia estaba de espaldas a la pared, o... porque nadie quería venir a mi grupo. Daba igual, no me importaba, sólo un poquito. O quizá demasiado.

-Esto no irá por mí, verdad? - gritó-.
No, no va por ti tranquila, -y ahí la cagué porque fui débil, bajé la guardia y se aprovechó de mí-.
-Bueno Eric, a mí no me engañas con tus trucos, están muy vistos ya. Y ahora le voy a contar a toda la clase lo que pasa en realidad. (Quéeee? No, no puedes, maldita sea).
-Di lo que quieras, yo soy la prueba. Si os la creéis a ella no os mostraré el resto...

Afortunadamente conseguí recuperar la atención del público, pero éste era exigente y tendría que jugar bien mis cartas para no perderlo del todo.
-Chicos, ahora vengo... -les dije-.
Salí de la clase, eran las nueve menos cinco y la profesora aún no había llegado. Me dirigí al despacho de docentes y la vi, estaba preparando los libros para la clase. Es verdad, estábamos a lunes y tocaban matemáticas... Qué rollo. Volví rápido, abrí la puerta y entré otra vez.
-Ya está. -suspirando-.
-Ahora qué Eric? - dijo Sara, la hija del bohemio-.
-Ahora, acercaros... miradme los ojos... vamos!

Todos los chicos se acercaron a mí de golpe y casi me aplastan, al cabo de un momento empezaron las quejas.
-Mirarte los ojos? No vemos nada – exclamaban-.
-Cómo qué no? Fijaros bien anda – insistí-. Mirad mis ojos, mis pupilas...
Y alguien lo dijo: - Es verdad! Están dilatadas, se mueven solas y no por la luz!
Sonreí y asentí... ese era mi As, ahora sería "The lil super heroe".
-Sí chicos – dijo Sara- ese es uno de los síntomas cuando uno está...
Alguien abrió la puerta, me sentí salvado. Era la profesora y la clase iba a empezar. Sara casi me fulmina con su mirada.

-Hola a todos chicos, ¿cómo ha ido el fin de semana? -preguntó dichosa-. (Bieeeen).
Sonrío – me alegro mucho, os lo mereceis.
Siempre decía cosas buenas la señorita. Era muy dulce pero cuando se enfadaba... me ponía triste.

En aquel momento temía por otras cosas. Sara que no era nada tonta empezaría a atar cabos y tendría un serio problema. Qué sucedería si... si se supiera que he dicho una mentira. ¡Ay Dios!, siempre me pasan a mí éstas cosas.

-Bien chicos, -haciendo una pausa- y chicas. Empezaremos corrigiendo los deberes y luego...

La voz de la profesora era agradable pero no podía concentrarme en ella. Tenía que hacer algo y pronto. Sara seguía mirándome desde dos filas atras mío. No me quitaba ojo y me daba vergüenza girarme. Pensaría que yo... ¡Sí! ¡Claro! ¡Era eso! Si me giraba pensaría que yo... qué listo era , "ha ha ha". Problema arreglado.
Empecé a girarme más descaradamente, aunque me estaba poniendo colorado. No me gustaba sentarme delante, prefería siempre estar en la última fila, apartado. No me gustaba sentirme observado, siendo un objetivo fácil de localizar... aun así, le sonreí suavemente y me giró la cara. Ja! Según había leído en la revista del amor de mi primo, si una chica se enfada es que algo bueno pasa. Tendré que ir a por más revistas de esas, dicen unas cosas tan inteligentes. ¿Cómo se llamaba¿ Ahora no me viene.... «Pen hais» no, no era tan, era «play bob». Bueno, no importaba, no me recordaba porque él sólo me dió un recorte de la misma, me dijo que lo otro no lo entendería, que era muy complicado para mí, tendría razón, supongo.

-Eric, ¿me enseñas tu cuaderno? - preguntó sonriente la señorita Misswhite-.
-Sí, ahora mismo.
-Vamos a ver cómo de bien has hecho los deberes...
-Ah... yo.. no... - musitando-.
-Apenas te oímos. Puedes hablar más fuerte?
-No.
-Otra semana? Eric como sigas así tendré que hablar con tus padres.
-Eran muy dificiles, de verdad. -sollozé-.
-Haber estado atento en clase. Qué estabas haciendo hace un momento? En qué piensas, Eric?
-Yo, en nada... -estaba muy nervioso y esas preguntas, y delante de toda la clase! Me convertiría en Aquaman. El chico que se liqua a base de nervios-.
-No te gires tanto y atiende, vamos a repasarlos juntos.
-Gracias-. -Se hacía la dura, pero en el fondo me quería mucho, por eso yo...-.

-Como he dicho vamos a corregir los deberes, ¿alguien se anima para salir a la pizarra? (Silencio). -Eric, tu mismo entonces.

Jo! porqué yo. Encima haría el ridículo y todo lo que había conseguido unos minutos antes se desvanecería como un espejismo. Afortunado yo. Hacer el idiota para atraer su atención, mentir para sentirme uno más.

-Sí, ahora subo. (Suerte pringado) -Ays... ya empezamos de nuevo-.
Inconscientemente al coger la tiza roté mi cabeza y pare en Sara, que al darse cuenta que me fijaba en ella, levantó el pulgar y sonrío. Me animó bastante. Hice el ejercicio BIEN. Como premio una sonrisa de la profesora con su consiguiente "-lo ves, ya te lo dije que podrías". Es gracioso porque cuando no puedes te dice lo contrario. Es buena mujer, pero que muy buena. Dejé la tiza, hubo un aplauso y volví a sentarme. El corazón me iba a cien, dos cientos, mil. Me sentía como un jet volando en el espacio, un jet sin motor, Buf! No me imaginaba siendo un jet pesando toneladas y no tener una turbina ni motor a reacción, ¿cómo podría hacer vuelvo sin motor? Vuelo vertical sin motor, no me apasionaba.

La clase siguió con normalidad. Risas, alguna que otra burla, gritos y trabajo, mucho trabajo. Eso de los números no me acababa de convencer. Supongo que de no existir ya, habría inventado la calculadora para eximir a la gente de tan ardúa tarea, calcular. Claro que, hacer una sería algo muy complicado y lo habría dejado. No me gustaba calcular, qué podía hacerle, me gustaban los números solos, o acompañados, pero no más de una pareja. Luego ya eran demasiado grandes y mi esperanza de vida no llegaría a tanto. Así que prefería moverme con números pequeños, eso sí, me gustaría cobrar cifras astronomicamente enormes. ¡Ay!, la incongruencia.

La verdad es que ahora estoy pensando en qué edad ponerme. Porque vale, aunque tenga salidas muy de niño también hago razonamientos de adulto, así que, como una amiga hace no voy a decir mi fecha de nacimiento a nadie excepto la familia. Será mejor no etiquetarme como de la generación "tal", que eran muy loquitos, o la "otra", que eran más pausados. En cada frase, palabra o reflexión tendré una edad u otra. Es normal, ¿no? ¿Quién no ha jugado a ser niño? Pues yo simplemente lo soy.
Y si pensamos en la inocencia de los compañeros de clase al sorprenderse tanto a la hora de contarles lo de mis poderes, pues, no tenemos porque pensar que son muy pequeños, aunque sea lo primero que hagamos. Pensemos que no todas las familias son iguales, no todo el mundo vive igual y podría haber algún rinconcito del planeta en el que no hubiera penetrado tanto la corrupción como en la mayoría de sitios. Donde temas como el amor fueran desconocidos hasta cierta edad, y por qué no? Unos 16 años y siendo inocentes niños de 10, qué tierno.¿Por qué no? Menos tiempo que sufrir. No sé qué prisa hay para hacer crecer a los niños y enseñarles que el mundo no es tan bonito como se lo pintan de pequeños. Esos los que tienen suerte de crecer en el primer mundo con familias más o menos normales, porque los hay que no tienen esa oportunidad, y de muy pequeños viven la crudeza entre la pobreza extrema, y la "humanidad" en todos sus vertientes.
Además, qué es la edad, algo de lo que presumir cuando se es joven y ocultar cuando uno ya madura demasiado? Adultos que mienten como niños, como los que desean ser mayores para sentirse especiales. La edad es nuestra fecha de fabricación y poco más.


Volvíamos para casa, andando con el grupo que vivía cruzado el río. Era un trayecto no muy largo pero pesado porque siempre era lo mismo. A pesar de ser un rio pequeño no había otro puente. No sé muy bien si nos adelantaron a Sara y a mí o si fuimos nosotros que nos quedamos atrás. Yo estaba nervioso, como siempre. No sabría por dónde me saldría.

-Qué ganas de ir a casa, ¿no Eric?
-Sí, la verdad es que tengo mucha hambre.
-Qué curioso – dijo con voz burlona-.
-Por?
-Nada nada, mejor que comas a que se quite el hambre.
-Sí, ¡podría comerme un caballo entero!
-Y una vez hayas comido, ¿harás los deberes?
-No lo sé –. En verdad si lo sabía, no los pensaba hacer, nunca los hacía, para qué.
-Bien bien, entonces la señorita se va a enfadar como hoy.
-Sí lo sé, pero no le tengo miedo.
-También lo sé. -mirándome de reojo- No puedes temer a quien... - añadió-.
-..A quién? Bah, mejor no saberlo.
-Mejor. Sabes lo que es raro?
-No, dime.
-Pues que es el primer día que nos decimos algo más que hola.
-Verdad, cierto.

No me había fijado. Ahora ella se había interesado por mí, cuando yo nunca tenía problema en entablar conversación. Bueno, quizás entablarla sí, pero no hacía ascos a nadie. Siempre me mostraba educado y esperando a ver si alguien se dignaba en hablarme.

-Por qué me hablaste hoy? -le pregunté-.
-Pues no lo sé.
-Cómo que no? -a ver si ella estaba por...-pensé- Qué horror.
-Me hiciste reír con tus juegos -dijo con sonrisa sincera-.
-No son juegos, son poderes.
-Lo que tu digas, no pienso discutir.

Era cierto, no íbamos a discutir por algo como eso. Que yo me enfadara no significaba que ella no pudiera pensar lo que quisiera. Aunque me fallaba una teoría... Como todo heroe tenía mi punto débil. Mejor en plural: mis puntos débiles. A superman la criptonita le dejaba K.O. A mí los poderes se me iban sin más, sin avisar. Más bien venían cuando querían. No entendía por qué. ¿Aún estaban desarrollándose? Lo que más me molestaba de tener un gran poder era que tenía que ser muy responsable. Lo dijeron en una película... de un super heroe de segunda, el hombre mosca o el hombre que hace redes en las esquinas del techo, ya sabeis a quién me refiero, ¿no?

-Yo me voy por aquí, Eric.
-Cómo? Por qué?
-No vivo donde tú, quería acompañarte un trozo más pero se me hace tarde.
-Oh! Vaya, lo entiendo.
Sonrió.

-Nos vemos mañ...
-Quieres que te acompañe yo ahora? - dije en plan caballeroso-. La verdad es que me apetecía llegar a casa y mirar la tele tumbado en el sofá. Tenía un 50 de probabilidades de tener que acompañarla y otro 50 de poder ir tranquilo a casa, eso sí, de igual modo quedaría como un héroe de brillante armadura.
Se lo pensó un momento y finalmente dijo: -No, es mejor que me vaya sola-.
-Si lo dices por mí, no es molestia, de verdad.

Supongo que no me molestaba para nada acompañarla. Al contrario, poder pasar tiempo con un chica guapa y lista como ella no debería ser gratis. Habría pagado y todo para acompañarla, pero claro, no se lo dije. Tampoco tenía dinero.

-Es que... -respondió- Es mejor así, de veras.
-Como quieras – le dije apartando la mirada y bajando la cabeza-.
Yo que ya me había hecho ilusiones y ahora... nada.
-Adiós Eric, cuidate.
-Hasta mañana Sara.

Me dejó solo, pero la mañana siguiente sería otro día y mucho mejor. Habíamos empezado a hablar y eso era bueno, muy bueno. Se interesaba por mí y le hacía gracia. La tenía en el bote.
Mi diario
26 de Octubre, 2006
Estado de ánimo Enamorado


Un día alguien me preguntó qué era querer. Yo le dije que dependiendo del tipo de amor: si era paterno-filial, fraternal o conyugal. Aun así todos incluyen comunes cinco propiedades: Amistad, confianza, sinceridad, protección y compartir.
Pero como animales que somos a veces nos volvemos egoístas, y eso nos hace daño a nosotros y a quienes nos rodean. Es lo que le pasó a esta chica que llegó a un sitio maravilloso sin saber cómo ni por qué. Lo triste era que no tenía a nadie a quién decírselo. Ni lo tenía a él para convivir, amar, desear, respirar, oler, abrazar, hablar, soñar, besar, querer, proteger, apreciar, sentir...

Y poder decirle: “-Ves esto? Ves todo lo que abarcan tus ojos? Es tuyo, es mío, es nuestro.”

...compartir.






Estás flotando en una nube y no es precisamente la nube kimton. Tampoco flotas por tener un corazón puro ni ser el ser más especial de este mundo. Vives en una nube porque alguien te ha llevado allí, lo merecieras o no. Tu reto será no caer, y ahora sí vas a tener que jugar. Juego limpio. Aquí la suerte no vale y no por desear seguir arriba sucederá. Mejor comportarte como debes, piensa que un paso en falso y es como en la arena del mar, un bache profundo, lo que éste no tiene final, en verdad si lo tiene pero no es agradable impactar contra el asfalto a 400ms.

Tú quieres viajar por el mundo sin comprar un billete, colarte en los aviones, los buses y los corazones. Uno sólo te basta para llegar donde quieres, y cuando lo consigues, qué sucede? Que ves que estás sola, que has disfrutado y los estoicos se han quedado atrás, que en la nube ibas sola no invitaste a tus amigos ni al propietario de la misma. Éste por ser propietario no era su dueño, él sólo lo creía, le gustaba hacerlo, le hacía sentir importante. Cosas de los humanos y sus ansias de poder.

No sabes cómo volver, qué paradójico... alguien llega a la felicidad, alguien consigue liberar toda la DEO de su cuerpo y se siente sola, porque lo está, lo que todo el mundo desea conseguir y por uno que lo hace, lo rehúsa. Un punto más que confirma que la felicidad no existe, y que es mejor compartir que poseer, el mejor camino para llegar a ella es ir cogidos de la mano con alguien al que cama. Si has ido solo a voluntad, cuando uno llega a ese punto no hay buses de regreso, ni aviones, ni barcos. No hay modo de volver más que saltar al vacío y confiar, en que esa persona dejada atrás estará ahí para cogerte. Y cuando tienes miedo es difícil poder elegir, porque cuando no confías ciegamente en alguien es como si no le conocieras. Porque si alguien te abre la puerta y tu insultas su casa, no puedes esperar una gran bienvenida.

Entonces te quedas ahí, sentada en vapores rosados y blancos que juegan con los electrodos del espacio. La luz reflejada en tu vestido va tornándose más opaca hasta contemplar una oscura noche. Sabes que no vas a sobrevivir aunque estés en tierra de dioses pues tu eres mortal. No sabes si alguien te está esperando porque le has fallado. Ahora dime, cuál será tu siguiente paso, agarrarte a la esperanza de contentar a Zeus o saltar al vacío haciendo la cruz. Caer abriendo los ojos y sentir la impotencia de parar, caída libre. Demuestras valor a cada segundo que pasas con la mirada fija en el infinito, en esas lineas negras y puntitos verdes, que de golpe se transforman en bastos campos y carreteras, cada vez más cerca y sigues mirando. Lo sabes, en 10 segundos te has resignado. A dos kilómetros te entra el sueño y...


Ahora es tu turno de mover. De confiar ciegamente y no tener miedo. Pues el miedo nos impide sentirnos realizados. Así como el peón es más jovial que el jefe porque no tiene tantas preocupaciones, cuando decimos todo lo que tenemos dentro no hay nada que temer y podemos concentrarnos, en amar, o no. Así que, si alguien te llevó a esas nubes edulcoradas con músicas celestiales y quieres volver el primer paso es...

...caes rendida, estás soñando. Sueñas que estás en una cabina y discutes con alguien, buscas dinero en el monedero pero alguien te quita el sitio. Tienes tantas ganas de volver a llamar y a la vez tanto miedo que la excusa del hombre te parece bien. Te han quitado el sitio y lo has dejado pasar. Pero te mueres de ganas de hacer saber algo a alguien (...) al llegar a casa.
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